jueves, 11 de septiembre de 2008

Acentos

Suenan los Rolling Stones en mi computadora y los versos de mi cabeza se dispersan como el universo en expansión hasta desaparecer por completo. La poesía se estira hasta desvanecerse y surge esta prosa entendida sólo por el reloj doblado de La Persistencia de la Memoria. Angie es el nombre que una y otra vez se repite en la canción. La cama está desvestida y mis pies huelen mal mientras algún niño en la Cachemira tiene hambre, mientras los cinco hijos de una cocinera australiana se pelean por el último pedazo de postre y mientras un campesino en Cojedes prueba crak por primera vez. Al otro lado del mundo se está firmando un tratado de libre comercio entre los habitantes de dos pueblos divididos por la frontera, y la pareja de recién casados del piso de arriba ha dejado de pelear.

En todo caso lo que importa es que estoy terminando de empacar para volver a Sevilla, donde el año pasado entendí el origen de mi afición por los viajes. Antes creía estar buscando respuestas espirituales, pero en Sevilla entendí que son los acentos de cada país pronunciados por sus mujeres los que realmente me motivan a recorrer el planeta. Así como en Sevilla me cautivó la sensualidad con que Sofía cambiaba cada l por una inverosímil r, y metía una j donde más le molestaría a los filólogos de Castilla, en Cartagena de Indias me enloqueció la voz gutural que usaba Laurita para preguntarme si “¿su merced quiere un masaje?”.

Conocer a Sofía en el hotel Bécquer de Sevilla fue una experiencia reveladora porque su voz despertó mi afición por los acentos y me permitió entender cuán encantadora era Claudia cuando usaba sus lunfardos argentinos para decirle telom a nuestro motel favorito volteando las palabras como toda una rioplatense. Pero lo mejor del asunto es que todo esto me sirvió para entender que más allá de las diferencias, todas son iguales y todos formamos parte de la misma humanidad.
*El texto fue publicado en la revista "Descubra" de Avior Airlines, el dibujo es de Surama Gyarfas

7 comentarios:

Víctor Hugo dijo...

magistral post compadre....
me cautivó desde el principio... directo e ingenioso
ah! las mujeres.... cada una un mundo por explorar y descubrir jejeje

saludos!
Víctor Hugo
El Hombre Imaginario

Passion dijo...

hombre eske nuestro "deje" andalú cautiva...
el tono andaluz pienso ke uno de los mas sensuales, yo no soy de Sevilla , soy gaditana , de la tacita de plata Cadiz que tambien tiene su enkanto...

muchas gracias por tu visita la verdad tu post nuse si es bueno o malo creo ke no lo entendi jeje

besos desde el sur

ALMA dijo...

gracias por tu visita, y original sin duda eres tu, aunque los demas seamos los locos...

un beso...infinito...


ALMA

Anónimo dijo...

aunque el post esta buenisimo que mal que no hablaras del acento de las maracuchas.. :( parecia gustarte bastante

TOROSALVAJE dijo...

Estoy totalmente de acuerdo.

Los acentos seducen. Sin duda.

Que buen relato.

Saludos.

Sara dijo...

jajja el acento, acerca y a veces aun no lo entiendo aleja.
que bueno eres escribiendo, aun no oi tu acento. seducirá?

Yudith dijo...

Tienes Award en mi blog, pasa por el! Besos