miércoles, 29 de julio de 2009

Dame un poquito de sangre


Sí, ella, la de la personalidad desconcertante, la del encanto. Era su recuerdo el que no me dejaba dormir, eso y un mosquito zumbándome en la oreja como para informarme que me chuparía la sangre en el momento menos esperado, porque así son los mosquitos: quieren demostrarte su superioridad a como dé lugar y no toleran que se los subestime. Comenzaba a desvariar y advertí que ya estaba durmiendo, pero precisamente esa certidumbre me despertó y debí comenzar a contar ovejas saltando obstáculos como los que usan los atletas en los cuatrocientos metros con vallas; así son mis ovejas, lo siento. Entonces apareció el ministro de Energía y Petróleo en un evento socialista y yo tratando de seducir a su secretaria a un costado de la concentración. Sólo al notarme envuelto en una sábana delante de todo el mundo supe que estaba soñando, pero incluso en el sueño me daba vergüenza que la secretaria me acariciara en público y me dijera que nos acostáramos un ratito mientras el ministro declaraba a la prensa. Al acostarnos me hizo la pregunta que marcaría el destino de aquel sueño para siempre:
-¿Conoces a Fulano?
-Claro, es mi amigo –respondí engreído.
-¿Amigo? ¿Qué tanto? –volvió a preguntar la secretaria del ministro poniendo los ojos bien chiquitos a manera de duda.
-Gran amigo, diría que uno de los mejores.
-¿Dices la verdad? –insistió.
-Claro, es como mi hermano. Jamás lo traicionaría –concluí con autoridad.
En ese instante aparecí en mi cama con la novia de Fulano.
Estábamos acostados y nos veíamos los rostros como queriendo decirnos mil millones de cosas, pero interrumpí cualquier conato verbal besándole las mejillas con pasión. Ella se dejaba y echaba la cabeza hacia atrás como invitándome a saborear su cuello.
Sonó el timbre de mi departamento.
-Espérame, ya vengo –le dije a la novia de Fulano.
No fue preciso llegar a la puerta. Quienes tocaban el timbre tenían llave y pasaron registrando todo a su paso. Se trataba de un montón de señoras mayores de sesenta años que halagaban cada de detalle de mi morada con ojos de querer alquilar las habitaciones.
Le dije a la novia de Fulano que se escondiera en el baño. Atendí a las damas con mi temporal compañía para que no pensaran que estaban solas. Luego me excusé para ir al baño y al entrar besé los labios de la novia de Fulano. Seguí besándola con suavidad y cuando quise volver a sus mejillas descubrí que el centro de éstas no guardaban uniformidad cromática con el resto de aquella deliciosa piel canela; eran pálidas, cetrinas, pero eso me daba más morbo. La besé y abrasé. Fue en ese instante cuando me hizo la otra pregunta importante del sueño:
-¿Me puedes dar un poquito de tu sangre, por favor?
-Claro, pero, no entiendo.
-Ven acá, chico –quiso aclarar mis dudas amarrándome una liga amarilla al brazo derecho para buscarme la vena.
Sacó una jeringa de la cartera y yo estaba tan consternado con todo aquello que terminé por dejarme llevar.
Apenas me clavó la aguja -o debo decir el aguijón, porque la novia de Fulano resultó ser el mosquito- desperté y seguí pensando en la de siempre.

8 comentarios:

Cecy dijo...

Si, que me gusto el relato.
Divertido.

Besos.

Desconocido dijo...

Te leí. Un abrazo.

www.ElDiarioDesconocido.blogspot.com

AMYLOIS dijo...

Ostras, no sé que le parecerá a tu amigo Fulano, si que soñaras con su novia ...de ese plan. O que la llames mosquito.

Jejejeje.

** MARÍA ** dijo...

Dios! cómo se pueden enredar los sueños. Uno no sabe si lo que está viviendo en el sueño es real o ficticio hasta que te despiertas!

Aunque en muchas ocasiones cuando estamos despiertos también soñamos, y entonces no nos queremos dormir, y cuando estamos dormidos y soñamos no nos queremos despertar.

Despiertos o dormidos, soñemos!

Tu sueño, todo un relato.

Besos tiernos y dulces para ti.


** MARÍA **

Mago Yim dijo...

jejejeje mira bien picante y a la vez divertido toda una mezcla de incidentes fortuitos que van a dar al acto universal de ser "enjeringado" por un simple, vulgar y hambriento mozquito... excelente relato, quiero mas...

Anónimo dijo...

Jamás hubiese podido relacionar a un moquito imprudente con algo deseable. Ahora consideraré la decisión de aplastar a alguno de ellos con una palmada, sólo por permitirme pensar que puede representar algo zafadamente tentador en algún sueño.

lokura kontinua dijo...

genial como siempre cariño.
(aplausos) me gusto mucho el relato.
para que querria tu sangre?

un placer.
bay bay.

Anónimo dijo...

Hahaha ! Lol !! Damn mosquito---