jueves, 7 de octubre de 2010

El huésped


Todo el tiempo supe que estaba dormido, que aquello era un sueño, pero no podía actuar con irresponsabilidad. Mi deber era apagar el fuego. El anciano que me daba hospedaje había salido a comprar víveres al pueblo. Yo estaba solo en su choza tratando de hacer un café y de pronto la mesa agarró candela. Cuando traté de apagarla sonó el teléfono. Desperté. A mala hora Movistar quiso informarme que me iban a cortar la línea por falta de pago. Ahora toda la vivienda debe estar hecha cenizas. Pobre viejito sin casa el que dejé en mi sueño. Es tardísimo y debo dormir, pero me da vergüenza volver. Momento. Alguien toca la puerta. Debe ser el viejito, que ahora se viene a vivir conmigo.

3 comentarios:

Glenlinab dijo...

...prepára el chimo, esperemos que no sea rencoroso...ja ja



gracias por visitar mi blog, espero verte más seguido, al igual que yo por aquí...

Besos, Néstor.

Yudith dijo...

Hola Nestor, pasando a visitarte, me alegra encontrarte para leer tu literatura urbana. Besos

Anónimo dijo...

hola nestor, que buena lectura, me gusto mucho... =)