lunes, 18 de octubre de 2010

Una carta desde el estudio

Querida Ana, si todo marcha bien estaré contigo antes de que leas esta carta. Sé que apenas un pasillo me separa de ti, pero te escribo porque nunca se sabe. Aquí todo sigue igual. La computadora, la impresora, el teléfono y las cornetas blancas comparten desordenadamente el escritorio con cables y notas de farmacología. Hace un momento los gallos de la cuadra de abajo comenzaron con una ranchera triste y mal cantada que proclama melancólicamente el inicio de un nuevo día. Me pregunto con qué sueñas mientras yo te escribo. Una vez nos quedamos dormidos compartiendo la misma almohada y tuvimos el mismo sueño, pero tú no te acuerdas. Ojalá alguien me pagara por escribir cuentos y leer libros gordos, porque así podría llevarte al lugar con el que soñamos aquella noche tremebunda, pero yo tampoco me acuerdo del sueño y apenas me gusta imaginarme que también estuvimos juntos al menos una vez en el mundo de los dormidos. En breve soñarás que te miran. Quizá al despertar recuerdes una sombra sobre tu rostro. Era yo.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

me encanto esta lectura, exelente.

Alejandro Ernesto Pravia Álvarez dijo...

bonito! bonito! :D

Glenlinab dijo...

hacer memoria…

tiernas líneas para Ana.


cariños.

nicol dijo...

Hola.
Disculpa que te escriba como un comentario...
Queria ofrecerte la posibilidad de intercambiar enlaces con tu blog
Si te interesa puedes puedes poner un enlace en COCHES DE OCASION Esta abajo de todo PON TU ENLACE que está abajo del todo)
Muchas Gracias por tu tiempo...
Un saludo.