viernes, 5 de noviembre de 2010

Discurso del héroe


Espero no defraudaros, pero no quiero llevar un nombre. Prefiero que me llamen como mejor os parezca. Díganme fulano, amigo, como sea. Nunca supe de padres, ni de familia, ni de amigos que se ocuparan de ponerme al menos un apodo. Cuando era niño y mendigaba por las calles de este pueblo, me decían niño; cuando era un mozo me decían mozo; cuando me volví cargador de agua todos vosotros me decían cargador. Ahora que he vencido a la bestia que nos azotaba, han querido saber mi nombre y os sorprendí al deciros que no tengo uno. El cura, a quien respeto sin saber por qué, me ofreció bautizarme. Por eso se supone que anuncie en este discurso de triunfo el nombre que quiero llevar a partir de ahora. No quiero ninguno. He visto a los perros de la calle morir de la misma manera que a los viejos hacendados. Nadie trasciende al perder el aliento. Todos los muertos son olvidados tarde o temprano por los vivos. Tal vez antes de enfrentar a la bestia me habría gustado llevar un nombre, algo así como José, Lope o Gonzalo, pero vi la muerte tan de cerca durante el combate que perdí el interés por ser diferenciado del resto de los hombres. Ojalá me perdonen los poderosos presentes, pero vosotros no sois más valiosos que el ciego pedigüeño en la puerta de la Iglesia. Aquí todos tenemos el mismo destino. No me premien con un nombre, más bien quítense el vuestro.

3 comentarios:

Yudith dijo...

Hola Nestor, me es grato siempre visitarte! No me parece buena idea quitarse el nombre, aunque siempre queden los adjetivos. Besos

Anónimo dijo...

eres brillantee...contigo la lectura se me hace interesante...te amo mi nestorito....Atte: YEYE!!!

Anónimo dijo...

Hola un saludo me gusta como escribes me disculpo por mis faltas de ortografia.
me gustaria que trataras de describir como es un verdadero amigo. solo digo por ke ami se me ase dificil ademas ke nadie a escrito algo asi