jueves 11 de diciembre de 2008

Me justifico, ¿y qué?

No les importa por qué el agua del mar es salada, aprendieron a leer sólo para no confundir sal con azúcar a la hora del café, cantan en inglés porque qué ladilla el español, creen en la virgen del valle porque nunca han abierto una Biblia, odian a Chávez porque es más fácil que criticarlo con bases, y pese a todo eso me reclaman cuando no entienden mis textos.
No quiero complacer a nadie. No me da la gana. Estas palabras no llevan una pistola subliminal apuntándote a la cabeza para que las leas. Si te sientes ofendido puedes concluir la lectura cuando gustes. Incluso te ofrezco un final alternativo para que no sigas soportándome. Asúmelo sin remordimiento si lo anterior te afecta:
FIN.
Sigues leyendo y eso significa que estás de mi lado. Perfecto. Habrás entendido que sólo escribí los dos primeros párrafos para deshacerme de los malos lectores, de esos que enloquecen por los libros de autoayuda y consideran a Paulo Coelho el mejor escritor de todos los tiempos. Si te sientes afectado por este párrafo puedes abandonar la lectura aferrándote a este nuevo final.
FIN
Pido sinceridad. No leas esto para entretenerte. Si te sentiste ofendido o identificado con mis patrañas deja de leer YA. Acabas de relacionar este texto con un embudo discriminatorio y todavía no sabes de qué se trata. Bueno, como llegaste a este punto de la lectura –espero que honestamente- te diré que sólo quiero recomendar cinco libros para que los buenos lectores como tú disfruten en grande. Antes hablaré mal de los best sellers gringos. ¿Qué? No me digas que te gustan los libros tipo “Una de mis mejores amigas” de Shirley Lord, o que te mueres por “Ángeles y Demonios”. No te estoy criticando, claro que entretienen. Bueno, no vamos a pelear, si te gustan aquí está otro final especialmente diseñado para ti.
FIN
Al fin. Tantas vueltas para recomendar cinco libros. Me justifico: quería que la información llegara solamente a los buenos lectores. Otra cosa que me guardé hasta este último párrafo es el verdadero nombre del texto. “Me justifico, ¿y qué?” es el nombre comercial, para las masas pues; el verdadero nombre es:
“Libros buenos para leer en 2009”
-Los Miserables, Víctor Hugo.
Todos amamos a Jean Valjean. La historia más encantadora y dolorosa que he leído.
-Ulysses, James Joyse.
Se presenta como una disolución de los átomos del sonido. Olvídate del sentido común y lee.
-Rayuela, Julio Cortázar.
El mejor ejemplo de la posibilidad de evolución en la literatura
-Los sufrimientos del Joven Werther, Johann Goethe.
El amor alcanzará otros niveles en tu espíritu. Muchos se suicidaron al terminar de leerlo, por eso era importante hacer el embudo y desechar a lectores de autoayuda y Código da Vinci.
-Memorias de un hombre del subsuelo, Fiódor Dostoyevski.
Odiarás tanto al protagonista que tendrás que lanzar el libro al piso, antes de seguir leyendo.